Abierto el registro al Programa «SPC 16» hasta el 18 de Abril.

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del 1 al 5 de diciembre

RELAX : los hijos no se rompen

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Edición #14

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28 mar 2024

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28 mar 2024

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Edición #14

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28 mar 2024

Pasamos con absurda rapidez de “no saber”, a creer que lo “sabemos todo”.

Y cuando se trata de ser padres, la brújula se vuelve loca.

-

En las masas se observan dos comportamientos típicos y opuestos:

  1. Tratar a los hijos como si fueran una propiedad —con la que puede hacerse lo que a uno le de la gana, sin miramientos y desde la arrogancia ciega.

  2. Los padres se relacionan con sus hijos desde la angustia, culpa, trauma y el miedo a cagarla como padres y “romperlos” (dañarlos, traumatizarlos, etc.)

-

¿De dónde salen ambos comportamientos?

Tanto uno como el otro tienen origen en la combinación de dos lugares muy claros:

  • Las experiencias vividas durante la propia infancia —y su procesamiento o no de los efectos y traumas de esas vivencias.

  • El nivel de madurez y conocimiento adquirido —o no— en un camino de educación, autoconocimiento y desarrollo profundo de la mirada.

-

Vivimos sumergidos en la cultura del drama.

… de las polarizaciones.

… de los excesos.

… de los bandos.

Prevalece ​el pensamiento binario​: esto O aquello.

Esa forma de operar imposibilita encontrar un camino del medio sano, justo y funcional para todos los involucrados.

-

¿Conoces la «Crianza Danesa»?

Durante 40 años consecutivos se ha dicho que Dinamarca tiene “la gente más feliz del mundo”.

🚫 Y no se llega a ser “gente (adulta) feliz” sin haber tenido crianzas sanas o procesadas.

Así que no es de extrañar que exista algo llamado: «Estilo de Crianza Danesa» (Danish Parenting).

Se caracteriza por su énfasis en el fomento de la independencia, la resiliencia y el sentido de comunidad.

Este estilo ha acaparado la atención en todo el mundo por su eficacia y sus resultados positivos para los niños.

De una entrevista realizada a Jessica Alexander e Iben Sandahl, autoras del libro «The Danish Way of Parenting», extraigo el siguiente texto sobre las diferencias fundamentales entre el estilo de crianza danés y el norte-americano:

“Los daneses no sobre-programan [nota: se refieren a no saturar la agenda de actividades] la vida de sus hijos. El juego se considera una de las cosas más importantes que un niño puede hacer y de las que puede aprender, incluso en la escuela secundaria.

Se presta mucha atención a la “zona de desarrollo próximo”
[nota: esto se refiere a un nivel en el que pueden aprender y desarrollarse justo por encima de sus capacidades actuales, con la orientación de una persona con más conocimientos, como un padre o un profesor], lo que significa que los daneses respetan a los niños en su proceso de aprendizaje e intentan ayudarles lo justo para que no pierdan la alegría de aprender. Este tipo de aprendizaje —respetar la zona de desarrollo próximo— fomenta la autoestima y la resiliencia, y el juego lo facilita.

En Estados Unidos, a menudo pensamos que si nuestro hijo no hace algo medible, no está aprendiendo lo suficiente. Pero como decía Mister Rogers: “Para los niños, el juego es un aprendizaje serio”.

Otra diferencia clave: Los daneses enseñan activamente la empatía en la escuela, desde preescolar. Enseñar empatía es tan importante como enseñar matemáticas o inglés. Ellos “lo mantienen real”. No todo tiene que tener un final feliz. Los cuentos de hadas de Hans Christian Andersen —uno de los daneses más famosos— suelen ser muy oscuros o tristes, pero en Estados Unidos se han modificado para adaptarlos a una versión culturalmente aceptada.

“La Sirenita” original, por ejemplo, al final no consigue al príncipe. Muere de tristeza y se convierte en espuma de mar. Leer libros que tratan temas difíciles ayuda a los padres a transmitir e introducir una amplia gama de emociones a sus hijos, y se ha demostrado que esto mejora su capacidad de empatía.

Creo que a veces en Estados Unidos tendemos a evitar enfrentarnos a las emociones más duras si podemos evitarlo. En Dinamarca, ¡se lanzan directamente a ellas! Los libros que he visto a mi marido leer a mi hija me han dejado boquiabierta a veces, ¡pero sé que es bueno para ella y le encanta!

Además, los azotes se ilegalizaron en Dinamarca en 1984. Los daneses utilizan un enfoque diplomático de la disciplina que evita los ultimátums. Como resultado, son una cultura muy poco violenta. Se centran más en gestionar los problemas que en disciplinarlos. Y tienen el “hygge” como uno de sus valores más altos e importantes como norma cultural. Es decir, un tiempo acogedor durante el cual la atención se centra en el “nosotros”, no en el “yo”.”
-

No somos daneses pero…

… igual podemos aprender a educar desde espacios más conscientes.

Es tentador salir corriendo a leer el libro que te menciono (o cualquier otro), lo comprendo.

Y aunque sugiero hacerlo, hay que admitir que leer es fácil… en tanto que comprender lo que se lee no lo es.

¡Ni hablar de integrarlo a nuestra perspectiva y cotidianidad!

Porque siempre interpretaremos desde el filtro de la mirada fija que tenemos, y desde nuestro equipaje emocional.

Sin feedback externo, sin espacios para el intercambio y la profundización, la teoría se queda en las páginas del libro, o en nuestra memoria.

Pero no pasa a nuestras acciones.

-

«No hay escape. Lo que hay es camino»

La manera en que creciste; en que te criaron; lo que te dieron y lo que no; lo que fue sano y lo que no… dejó huellas en tu manera de mirar, sentir y vivir desde entonces hasta ahora.

Tanto si tienes hijos ahora como si no, tu vida está influenciada determinantemente por lo que viviste y lo que hayas procesado o no.

Especialmente si eres mamá o papá —o quieres serlo algún día— es absurdo pensar que no es indispensable aprender de qué trata realmente la crianza, y educarnos para ejercerla.

Y si bien es cierto que los hijos no traen instrucciones… en mi experiencia de 21 años siendo mamá, puedo decirte que educarnos como padres ES el manual necesario.

-

La alternativa que tengo para dar es…

… acompañarte durante ocho semanas, a través de contenido serio, estudiado y experimentado en formato de Master Classes + Encuentros para Preguntas y Respuestas + Videos con focos para practicar la teoría + un espacio de comunidad para el intercambio.

Mi programa ​«Ser[Padres]Conscientes»​ lleva ya quince exitosas ediciones (se dice rápido 🤓) y la número diez y seis abrirá el próximo 11 de Abril para iniciar el programa el día 20.

Ve este corto video → ​AQUÍ​

-

Como parte de la campaña info-educativa previa al inicio de este nueva edición, compartiré más sobre el estilo de «crianza danesa», entre otros temas, tanto por esta newsletter como en mi ​cuenta de IG​​@elpoderdeser​ así que sigamos cerca 😊

Abrazos muchos,

Evelyn

p.d. Quizá notes que cambié la fecha de apertura del registro y de inicio que había anunciado la semana pasada. Efectivamente fue así. Razones de fuerza mayor me llevan a ello. La buena noticia es que ahora tienes más tiempo para prepararte 😉

Pasamos con absurda rapidez de “no saber”, a creer que lo “sabemos todo”.

Y cuando se trata de ser padres, la brújula se vuelve loca.

-

En las masas se observan dos comportamientos típicos y opuestos:

  1. Tratar a los hijos como si fueran una propiedad —con la que puede hacerse lo que a uno le de la gana, sin miramientos y desde la arrogancia ciega.

  2. Los padres se relacionan con sus hijos desde la angustia, culpa, trauma y el miedo a cagarla como padres y “romperlos” (dañarlos, traumatizarlos, etc.)

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¿De dónde salen ambos comportamientos?

Tanto uno como el otro tienen origen en la combinación de dos lugares muy claros:

  • Las experiencias vividas durante la propia infancia —y su procesamiento o no de los efectos y traumas de esas vivencias.

  • El nivel de madurez y conocimiento adquirido —o no— en un camino de educación, autoconocimiento y desarrollo profundo de la mirada.

-

Vivimos sumergidos en la cultura del drama.

… de las polarizaciones.

… de los excesos.

… de los bandos.

Prevalece ​el pensamiento binario​: esto O aquello.

Esa forma de operar imposibilita encontrar un camino del medio sano, justo y funcional para todos los involucrados.

-

¿Conoces la «Crianza Danesa»?

Durante 40 años consecutivos se ha dicho que Dinamarca tiene “la gente más feliz del mundo”.

🚫 Y no se llega a ser “gente (adulta) feliz” sin haber tenido crianzas sanas o procesadas.

Así que no es de extrañar que exista algo llamado: «Estilo de Crianza Danesa» (Danish Parenting).

Se caracteriza por su énfasis en el fomento de la independencia, la resiliencia y el sentido de comunidad.

Este estilo ha acaparado la atención en todo el mundo por su eficacia y sus resultados positivos para los niños.

De una entrevista realizada a Jessica Alexander e Iben Sandahl, autoras del libro «The Danish Way of Parenting», extraigo el siguiente texto sobre las diferencias fundamentales entre el estilo de crianza danés y el norte-americano:

“Los daneses no sobre-programan [nota: se refieren a no saturar la agenda de actividades] la vida de sus hijos. El juego se considera una de las cosas más importantes que un niño puede hacer y de las que puede aprender, incluso en la escuela secundaria.

Se presta mucha atención a la “zona de desarrollo próximo”
[nota: esto se refiere a un nivel en el que pueden aprender y desarrollarse justo por encima de sus capacidades actuales, con la orientación de una persona con más conocimientos, como un padre o un profesor], lo que significa que los daneses respetan a los niños en su proceso de aprendizaje e intentan ayudarles lo justo para que no pierdan la alegría de aprender. Este tipo de aprendizaje —respetar la zona de desarrollo próximo— fomenta la autoestima y la resiliencia, y el juego lo facilita.

En Estados Unidos, a menudo pensamos que si nuestro hijo no hace algo medible, no está aprendiendo lo suficiente. Pero como decía Mister Rogers: “Para los niños, el juego es un aprendizaje serio”.

Otra diferencia clave: Los daneses enseñan activamente la empatía en la escuela, desde preescolar. Enseñar empatía es tan importante como enseñar matemáticas o inglés. Ellos “lo mantienen real”. No todo tiene que tener un final feliz. Los cuentos de hadas de Hans Christian Andersen —uno de los daneses más famosos— suelen ser muy oscuros o tristes, pero en Estados Unidos se han modificado para adaptarlos a una versión culturalmente aceptada.

“La Sirenita” original, por ejemplo, al final no consigue al príncipe. Muere de tristeza y se convierte en espuma de mar. Leer libros que tratan temas difíciles ayuda a los padres a transmitir e introducir una amplia gama de emociones a sus hijos, y se ha demostrado que esto mejora su capacidad de empatía.

Creo que a veces en Estados Unidos tendemos a evitar enfrentarnos a las emociones más duras si podemos evitarlo. En Dinamarca, ¡se lanzan directamente a ellas! Los libros que he visto a mi marido leer a mi hija me han dejado boquiabierta a veces, ¡pero sé que es bueno para ella y le encanta!

Además, los azotes se ilegalizaron en Dinamarca en 1984. Los daneses utilizan un enfoque diplomático de la disciplina que evita los ultimátums. Como resultado, son una cultura muy poco violenta. Se centran más en gestionar los problemas que en disciplinarlos. Y tienen el “hygge” como uno de sus valores más altos e importantes como norma cultural. Es decir, un tiempo acogedor durante el cual la atención se centra en el “nosotros”, no en el “yo”.”
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No somos daneses pero…

… igual podemos aprender a educar desde espacios más conscientes.

Es tentador salir corriendo a leer el libro que te menciono (o cualquier otro), lo comprendo.

Y aunque sugiero hacerlo, hay que admitir que leer es fácil… en tanto que comprender lo que se lee no lo es.

¡Ni hablar de integrarlo a nuestra perspectiva y cotidianidad!

Porque siempre interpretaremos desde el filtro de la mirada fija que tenemos, y desde nuestro equipaje emocional.

Sin feedback externo, sin espacios para el intercambio y la profundización, la teoría se queda en las páginas del libro, o en nuestra memoria.

Pero no pasa a nuestras acciones.

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«No hay escape. Lo que hay es camino»

La manera en que creciste; en que te criaron; lo que te dieron y lo que no; lo que fue sano y lo que no… dejó huellas en tu manera de mirar, sentir y vivir desde entonces hasta ahora.

Tanto si tienes hijos ahora como si no, tu vida está influenciada determinantemente por lo que viviste y lo que hayas procesado o no.

Especialmente si eres mamá o papá —o quieres serlo algún día— es absurdo pensar que no es indispensable aprender de qué trata realmente la crianza, y educarnos para ejercerla.

Y si bien es cierto que los hijos no traen instrucciones… en mi experiencia de 21 años siendo mamá, puedo decirte que educarnos como padres ES el manual necesario.

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La alternativa que tengo para dar es…

… acompañarte durante ocho semanas, a través de contenido serio, estudiado y experimentado en formato de Master Classes + Encuentros para Preguntas y Respuestas + Videos con focos para practicar la teoría + un espacio de comunidad para el intercambio.

Mi programa ​«Ser[Padres]Conscientes»​ lleva ya quince exitosas ediciones (se dice rápido 🤓) y la número diez y seis abrirá el próximo 11 de Abril para iniciar el programa el día 20.

Ve este corto video → ​AQUÍ​

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Como parte de la campaña info-educativa previa al inicio de este nueva edición, compartiré más sobre el estilo de «crianza danesa», entre otros temas, tanto por esta newsletter como en mi ​cuenta de IG​​@elpoderdeser​ así que sigamos cerca 😊

Abrazos muchos,

Evelyn

p.d. Quizá notes que cambié la fecha de apertura del registro y de inicio que había anunciado la semana pasada. Efectivamente fue así. Razones de fuerza mayor me llevan a ello. La buena noticia es que ahora tienes más tiempo para prepararte 😉

Pasamos con absurda rapidez de “no saber”, a creer que lo “sabemos todo”.

Y cuando se trata de ser padres, la brújula se vuelve loca.

-

En las masas se observan dos comportamientos típicos y opuestos:

  1. Tratar a los hijos como si fueran una propiedad —con la que puede hacerse lo que a uno le de la gana, sin miramientos y desde la arrogancia ciega.

  2. Los padres se relacionan con sus hijos desde la angustia, culpa, trauma y el miedo a cagarla como padres y “romperlos” (dañarlos, traumatizarlos, etc.)

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¿De dónde salen ambos comportamientos?

Tanto uno como el otro tienen origen en la combinación de dos lugares muy claros:

  • Las experiencias vividas durante la propia infancia —y su procesamiento o no de los efectos y traumas de esas vivencias.

  • El nivel de madurez y conocimiento adquirido —o no— en un camino de educación, autoconocimiento y desarrollo profundo de la mirada.

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Vivimos sumergidos en la cultura del drama.

… de las polarizaciones.

… de los excesos.

… de los bandos.

Prevalece ​el pensamiento binario​: esto O aquello.

Esa forma de operar imposibilita encontrar un camino del medio sano, justo y funcional para todos los involucrados.

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¿Conoces la «Crianza Danesa»?

Durante 40 años consecutivos se ha dicho que Dinamarca tiene “la gente más feliz del mundo”.

🚫 Y no se llega a ser “gente (adulta) feliz” sin haber tenido crianzas sanas o procesadas.

Así que no es de extrañar que exista algo llamado: «Estilo de Crianza Danesa» (Danish Parenting).

Se caracteriza por su énfasis en el fomento de la independencia, la resiliencia y el sentido de comunidad.

Este estilo ha acaparado la atención en todo el mundo por su eficacia y sus resultados positivos para los niños.

De una entrevista realizada a Jessica Alexander e Iben Sandahl, autoras del libro «The Danish Way of Parenting», extraigo el siguiente texto sobre las diferencias fundamentales entre el estilo de crianza danés y el norte-americano:

“Los daneses no sobre-programan [nota: se refieren a no saturar la agenda de actividades] la vida de sus hijos. El juego se considera una de las cosas más importantes que un niño puede hacer y de las que puede aprender, incluso en la escuela secundaria.

Se presta mucha atención a la “zona de desarrollo próximo”
[nota: esto se refiere a un nivel en el que pueden aprender y desarrollarse justo por encima de sus capacidades actuales, con la orientación de una persona con más conocimientos, como un padre o un profesor], lo que significa que los daneses respetan a los niños en su proceso de aprendizaje e intentan ayudarles lo justo para que no pierdan la alegría de aprender. Este tipo de aprendizaje —respetar la zona de desarrollo próximo— fomenta la autoestima y la resiliencia, y el juego lo facilita.

En Estados Unidos, a menudo pensamos que si nuestro hijo no hace algo medible, no está aprendiendo lo suficiente. Pero como decía Mister Rogers: “Para los niños, el juego es un aprendizaje serio”.

Otra diferencia clave: Los daneses enseñan activamente la empatía en la escuela, desde preescolar. Enseñar empatía es tan importante como enseñar matemáticas o inglés. Ellos “lo mantienen real”. No todo tiene que tener un final feliz. Los cuentos de hadas de Hans Christian Andersen —uno de los daneses más famosos— suelen ser muy oscuros o tristes, pero en Estados Unidos se han modificado para adaptarlos a una versión culturalmente aceptada.

“La Sirenita” original, por ejemplo, al final no consigue al príncipe. Muere de tristeza y se convierte en espuma de mar. Leer libros que tratan temas difíciles ayuda a los padres a transmitir e introducir una amplia gama de emociones a sus hijos, y se ha demostrado que esto mejora su capacidad de empatía.

Creo que a veces en Estados Unidos tendemos a evitar enfrentarnos a las emociones más duras si podemos evitarlo. En Dinamarca, ¡se lanzan directamente a ellas! Los libros que he visto a mi marido leer a mi hija me han dejado boquiabierta a veces, ¡pero sé que es bueno para ella y le encanta!

Además, los azotes se ilegalizaron en Dinamarca en 1984. Los daneses utilizan un enfoque diplomático de la disciplina que evita los ultimátums. Como resultado, son una cultura muy poco violenta. Se centran más en gestionar los problemas que en disciplinarlos. Y tienen el “hygge” como uno de sus valores más altos e importantes como norma cultural. Es decir, un tiempo acogedor durante el cual la atención se centra en el “nosotros”, no en el “yo”.”
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No somos daneses pero…

… igual podemos aprender a educar desde espacios más conscientes.

Es tentador salir corriendo a leer el libro que te menciono (o cualquier otro), lo comprendo.

Y aunque sugiero hacerlo, hay que admitir que leer es fácil… en tanto que comprender lo que se lee no lo es.

¡Ni hablar de integrarlo a nuestra perspectiva y cotidianidad!

Porque siempre interpretaremos desde el filtro de la mirada fija que tenemos, y desde nuestro equipaje emocional.

Sin feedback externo, sin espacios para el intercambio y la profundización, la teoría se queda en las páginas del libro, o en nuestra memoria.

Pero no pasa a nuestras acciones.

-

«No hay escape. Lo que hay es camino»

La manera en que creciste; en que te criaron; lo que te dieron y lo que no; lo que fue sano y lo que no… dejó huellas en tu manera de mirar, sentir y vivir desde entonces hasta ahora.

Tanto si tienes hijos ahora como si no, tu vida está influenciada determinantemente por lo que viviste y lo que hayas procesado o no.

Especialmente si eres mamá o papá —o quieres serlo algún día— es absurdo pensar que no es indispensable aprender de qué trata realmente la crianza, y educarnos para ejercerla.

Y si bien es cierto que los hijos no traen instrucciones… en mi experiencia de 21 años siendo mamá, puedo decirte que educarnos como padres ES el manual necesario.

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La alternativa que tengo para dar es…

… acompañarte durante ocho semanas, a través de contenido serio, estudiado y experimentado en formato de Master Classes + Encuentros para Preguntas y Respuestas + Videos con focos para practicar la teoría + un espacio de comunidad para el intercambio.

Mi programa ​«Ser[Padres]Conscientes»​ lleva ya quince exitosas ediciones (se dice rápido 🤓) y la número diez y seis abrirá el próximo 11 de Abril para iniciar el programa el día 20.

Ve este corto video → ​AQUÍ​

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Como parte de la campaña info-educativa previa al inicio de este nueva edición, compartiré más sobre el estilo de «crianza danesa», entre otros temas, tanto por esta newsletter como en mi ​cuenta de IG​​@elpoderdeser​ así que sigamos cerca 😊

Abrazos muchos,

Evelyn

p.d. Quizá notes que cambié la fecha de apertura del registro y de inicio que había anunciado la semana pasada. Efectivamente fue así. Razones de fuerza mayor me llevan a ello. La buena noticia es que ahora tienes más tiempo para prepararte 😉

Pasamos con absurda rapidez de “no saber”, a creer que lo “sabemos todo”.

Y cuando se trata de ser padres, la brújula se vuelve loca.

-

En las masas se observan dos comportamientos típicos y opuestos:

  1. Tratar a los hijos como si fueran una propiedad —con la que puede hacerse lo que a uno le de la gana, sin miramientos y desde la arrogancia ciega.

  2. Los padres se relacionan con sus hijos desde la angustia, culpa, trauma y el miedo a cagarla como padres y “romperlos” (dañarlos, traumatizarlos, etc.)

-

¿De dónde salen ambos comportamientos?

Tanto uno como el otro tienen origen en la combinación de dos lugares muy claros:

  • Las experiencias vividas durante la propia infancia —y su procesamiento o no de los efectos y traumas de esas vivencias.

  • El nivel de madurez y conocimiento adquirido —o no— en un camino de educación, autoconocimiento y desarrollo profundo de la mirada.

-

Vivimos sumergidos en la cultura del drama.

… de las polarizaciones.

… de los excesos.

… de los bandos.

Prevalece ​el pensamiento binario​: esto O aquello.

Esa forma de operar imposibilita encontrar un camino del medio sano, justo y funcional para todos los involucrados.

-

¿Conoces la «Crianza Danesa»?

Durante 40 años consecutivos se ha dicho que Dinamarca tiene “la gente más feliz del mundo”.

🚫 Y no se llega a ser “gente (adulta) feliz” sin haber tenido crianzas sanas o procesadas.

Así que no es de extrañar que exista algo llamado: «Estilo de Crianza Danesa» (Danish Parenting).

Se caracteriza por su énfasis en el fomento de la independencia, la resiliencia y el sentido de comunidad.

Este estilo ha acaparado la atención en todo el mundo por su eficacia y sus resultados positivos para los niños.

De una entrevista realizada a Jessica Alexander e Iben Sandahl, autoras del libro «The Danish Way of Parenting», extraigo el siguiente texto sobre las diferencias fundamentales entre el estilo de crianza danés y el norte-americano:

“Los daneses no sobre-programan [nota: se refieren a no saturar la agenda de actividades] la vida de sus hijos. El juego se considera una de las cosas más importantes que un niño puede hacer y de las que puede aprender, incluso en la escuela secundaria.

Se presta mucha atención a la “zona de desarrollo próximo”
[nota: esto se refiere a un nivel en el que pueden aprender y desarrollarse justo por encima de sus capacidades actuales, con la orientación de una persona con más conocimientos, como un padre o un profesor], lo que significa que los daneses respetan a los niños en su proceso de aprendizaje e intentan ayudarles lo justo para que no pierdan la alegría de aprender. Este tipo de aprendizaje —respetar la zona de desarrollo próximo— fomenta la autoestima y la resiliencia, y el juego lo facilita.

En Estados Unidos, a menudo pensamos que si nuestro hijo no hace algo medible, no está aprendiendo lo suficiente. Pero como decía Mister Rogers: “Para los niños, el juego es un aprendizaje serio”.

Otra diferencia clave: Los daneses enseñan activamente la empatía en la escuela, desde preescolar. Enseñar empatía es tan importante como enseñar matemáticas o inglés. Ellos “lo mantienen real”. No todo tiene que tener un final feliz. Los cuentos de hadas de Hans Christian Andersen —uno de los daneses más famosos— suelen ser muy oscuros o tristes, pero en Estados Unidos se han modificado para adaptarlos a una versión culturalmente aceptada.

“La Sirenita” original, por ejemplo, al final no consigue al príncipe. Muere de tristeza y se convierte en espuma de mar. Leer libros que tratan temas difíciles ayuda a los padres a transmitir e introducir una amplia gama de emociones a sus hijos, y se ha demostrado que esto mejora su capacidad de empatía.

Creo que a veces en Estados Unidos tendemos a evitar enfrentarnos a las emociones más duras si podemos evitarlo. En Dinamarca, ¡se lanzan directamente a ellas! Los libros que he visto a mi marido leer a mi hija me han dejado boquiabierta a veces, ¡pero sé que es bueno para ella y le encanta!

Además, los azotes se ilegalizaron en Dinamarca en 1984. Los daneses utilizan un enfoque diplomático de la disciplina que evita los ultimátums. Como resultado, son una cultura muy poco violenta. Se centran más en gestionar los problemas que en disciplinarlos. Y tienen el “hygge” como uno de sus valores más altos e importantes como norma cultural. Es decir, un tiempo acogedor durante el cual la atención se centra en el “nosotros”, no en el “yo”.”
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No somos daneses pero…

… igual podemos aprender a educar desde espacios más conscientes.

Es tentador salir corriendo a leer el libro que te menciono (o cualquier otro), lo comprendo.

Y aunque sugiero hacerlo, hay que admitir que leer es fácil… en tanto que comprender lo que se lee no lo es.

¡Ni hablar de integrarlo a nuestra perspectiva y cotidianidad!

Porque siempre interpretaremos desde el filtro de la mirada fija que tenemos, y desde nuestro equipaje emocional.

Sin feedback externo, sin espacios para el intercambio y la profundización, la teoría se queda en las páginas del libro, o en nuestra memoria.

Pero no pasa a nuestras acciones.

-

«No hay escape. Lo que hay es camino»

La manera en que creciste; en que te criaron; lo que te dieron y lo que no; lo que fue sano y lo que no… dejó huellas en tu manera de mirar, sentir y vivir desde entonces hasta ahora.

Tanto si tienes hijos ahora como si no, tu vida está influenciada determinantemente por lo que viviste y lo que hayas procesado o no.

Especialmente si eres mamá o papá —o quieres serlo algún día— es absurdo pensar que no es indispensable aprender de qué trata realmente la crianza, y educarnos para ejercerla.

Y si bien es cierto que los hijos no traen instrucciones… en mi experiencia de 21 años siendo mamá, puedo decirte que educarnos como padres ES el manual necesario.

-

La alternativa que tengo para dar es…

… acompañarte durante ocho semanas, a través de contenido serio, estudiado y experimentado en formato de Master Classes + Encuentros para Preguntas y Respuestas + Videos con focos para practicar la teoría + un espacio de comunidad para el intercambio.

Mi programa ​«Ser[Padres]Conscientes»​ lleva ya quince exitosas ediciones (se dice rápido 🤓) y la número diez y seis abrirá el próximo 11 de Abril para iniciar el programa el día 20.

Ve este corto video → ​AQUÍ​

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Como parte de la campaña info-educativa previa al inicio de este nueva edición, compartiré más sobre el estilo de «crianza danesa», entre otros temas, tanto por esta newsletter como en mi ​cuenta de IG​​@elpoderdeser​ así que sigamos cerca 😊

Abrazos muchos,

Evelyn

p.d. Quizá notes que cambié la fecha de apertura del registro y de inicio que había anunciado la semana pasada. Efectivamente fue así. Razones de fuerza mayor me llevan a ello. La buena noticia es que ahora tienes más tiempo para prepararte 😉

Cada otro jueves, nuevas reflexiones sobre hijez y parentalidad consciente para seguir conectando a tu sabiduría.

Cada otro jueves, nuevas reflexiones sobre hijez y parentalidad consciente para seguir conectando a tu sabiduría.

Cada otro jueves, nuevas reflexiones sobre hijez y parentalidad consciente para seguir conectando a tu sabiduría.

Cada otro jueves, nuevas reflexiones sobre hijez y parentalidad consciente para seguir conectando a tu sabiduría.