Abierto el registro al Programa «SPC 16» hasta el 18 de Abril.

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del 1 al 5 de diciembre

¿Podemos predecir trastornos de personalidad?

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Edición #1

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17 ago 2023

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17 ago 2023

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17 ago 2023

Primigesta añosa.

Así me etiquetó la ginecóloga cuando a mis 36 años confirmó mi embarazo.

Es decir me definió como una primeriza pasada de años.

Vieja, pues.

Sin embargo hoy día vemos mujeres a los 45 años con embarazos y partos saludables.

Por esa etiqueta me dijo que era necesario hacerme un examen llamado amniocentesis, a fin de diagnosticar trastornos genéticos y defectos congénitos.

No recuerdo palabra a palabra lo que me dijo, pero fue algo así como que “hacerme ese examen me permitiría tomar la decisión de si quería abortar, en caso de no estar dispuesta a ser su mamá en esas circunstancias”.

Recuerdo que ante ello, perpleja, lo que me pregunté fue cómo se hacía entonces para decidir ante circunstancias que no pudieran preverse con un examen durante el embarazo.

¿Se podía acaso pronosticar un trastorno de personalidad paranoide, esquizoide, obsesivo compulsivo, bipolar o narcisista?

¿O la neurodiversidad y su amplia gama de condiciones y características neurológicas, como el trastorno del espectro autista (TEA), el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la dislexia, el síndrome de Tourette y otros estados neurológicos?

No.

¿Entonces iba a tomar una decisión tan relevante que cambiaría el rumbo de mi vida y la de mi hijo, basada en unas pocas posibilidades aunque igualmente había mucho no preferido que podía ocurrir?

Aún con información sobre lo que podría suceder, lo que definitivamente era imposible saber con antelación era cómo me sentiría y respondería ante ello en caso que sucediera.

-

Lo que sí sabía era que «Amar no es suficiente»

Ese no solo es el nombre de esta newsletter y de mi Guía Gratuita de Descubrimiento, sino que ha sido y es un potente hilo conductor en mi vida.

Lo aprendí en mi infancia. Durante mi hijez.

Yo sabía que mi papá me amaba, pero eso no fue suficiente para que él no fuera la fuente de muchos de mis traumas y sufrimiento.

Así que, embarazada, tenía claro que amar a mi hijo tampoco iba a ser suficiente para yo vivir en la práctica mi concepto parentalidad:

👁️ «Acompañar, Promover y Sostener que nuestros hijos vivan desde su verdad y no la nuestra»

alrededor de este concepto gira mi programa «Ser[Padres]Conscientes», que abre puertas a su edición #15 el próximo 14 de Septiembre

La inevitabilidad de la incertidumbre

El resultado de mi amniocentesis indicó que no había ningún trastorno genético y no viví esa realidad.

Así que no sé a ciencia cierta qué habría hecho de enfrentarme a ese escenario.

Solo recuerdo que desde antes de recibir el resultado yo ya estaba conectada a la inevitabilidad de la incertidumbre. A lo limitado de mi entendimiento. A la naturaleza cambiante de la vida. Al desafío de aceptar la imposibilidad de conocer todas las respuestas.

Y aunque entonces no lo definía así, sabía que cualquier circunstancia serviría de contexto para mi evolución.

Me era evidente lo absurdo de pretender anticiparme y, más aún, evitar las circunstancias indeseadas en mi vida.

Así que mi foco entonces estuvo donde procuro mantenerlo hoy día:

Promover mi propia evolución y, desde allí, servir a mi hijo tal como él se va presentando.

Solo puedo anticiparme… a mí misma

En 21 años de maternidad, incluyendo el embarazo, confirmo que son muchas las madres que he sido.

Y más aún los hijos que he tenido a través de la vida de mi único hijo.

A lo largo de este viaje me he encontrado con múltiples retos imposibles de predecir.

Lo que he sembrado no siempre ha germinado de la manera lineal y lógica que mi mente proyectaba.

En las historias humanas 2 + 2 no siempre son 4.

Hay semillas que parecen de mango y resultan ser durazno.

La insistencia de control para lograr la felicidad de nuestros hijos, en la mayoría de los casos, son secretas trampas egocéntricas que buscan el premio a “ser los mejores padres y madres”.

A menudo buscando diferenciarnos de nuestros progenitores.

Con frecuencia buscando superarles.

Y en esa búsqueda… enceguecemos.

-

Lo que más me ha servido para a veces no caer y otras para salir de la arena movediza que es la terquedad ilusa de forzar la felicidad de nuestros hijos, fue y sigue siendo:

Anticiparme a mí misma.

Y este es mi punto de enfoque para ti en esta edición de «Amar No Es Suficiente»: anticiparte a ti mism@.

Yo sabía que no podía adivinar quién iba a ser mi hijo… cuál sería su estilo de personalidad… qué tipo de particularidades desarrollaría… cómo pensaría… qué historias viviríamos juntos.

No había forma de prepararme de antemano para los desafíos que él me presentaría y los botones que activaría en mí.

Pero sí podía adelantarme a mis singularidades. Mis cualidades. Mis deficiencias. Mis historias. Mi sistema operativo.

Ya oigo a más de una persona preguntar “Ajá pero y ¿cómo se hace eso?”.

Te respondo de la única forma honesta posible, aunque sé que quizá preferirías algo más “paso 1, paso 2, paso 3”.

Pero fórmulas es algo que no te tengo, así que te doy estos hilos para halar:

  • Conociéndote. Tanto como puedas. En gerundio.

  • Descubriendo de qué “patas cojeas”. Y fortaleciéndolas. También en gerundio.

  • Educándote e informándote de temas no tradicionales desde perspectivas integrativas y profundas como el trauma; los procesos evolutivos del ego; las dinámicas relacionales; el contexto espiritual de la parentalidad y más.

  • Atendiendo tu equipaje emocional. Ese que empacaste durante tu infancia. Adivinaste sí, también en gerundio.

  • Practicando pulir tus reacciones y respuestas más comunes hasta hacerlas más sanas y conscientes en lugar de automáticas y ciegas.

-

No se acaba hasta que se termina

Somos hijos toda la vida.

Aún cuando nuestros padres se hayan ido.

Y si tenemos hijos, también lo seremos más allá de la longitud y calidad de la relación con ellos.

Una de mis frases más repetidas es: «No hay escape. Lo que hay es camino».

Y ser madre me lo confirma cada día.

Recientemente y después de dos años y medio de separación, mi hijo y yo hemos vuelto a convivir juntos desde hace unos meses.

Y te puedo decir que esto de anticiparme a mí misma no concluye con la madurez e inicio de la adultez de mi hijo.

Es más, me está tocando mirarme aún más de cerca para anticiparme más pronto 😳 y de formas más estratégicas.

-

Buzón de sugerencias

Si leíste hasta aquí, ya sabes que «Amar No Es Suficiente» no es una newsletter común para echarte cuentos o quejarnos junt@s de lo difícil y hermoso que es criar.

Mi objetivo es apoyarte a conectar más a tu Sabiduría, y fortalecer tu criterio y habilidades parentales a través de prácticas (como anticiparte más a ti), y ejercicios de reflexión y pensamiento.

Si tienes ideas de temas que quieres que elabore cada otro jueves, escríbeme un correo a info@elpoderdeser.com con el título SPC BUZÓN DE SUGERENCIAS.

Por favor describe tu inquietud lo más claramente posible.

Iré tomando nota de todos los temas que propongan y, pronto en la Comunidad SPC vendrán Encuentros de Preguntas y Respuestas, Conversatorios y Videos para seguir profundizando.

¿Ya viste el nuevo nido virtual de SPC?

¡Aquí lo tienes!

-

Con amor y desde el amor, te envío abrazos muchos,

Evelyn

Primigesta añosa.

Así me etiquetó la ginecóloga cuando a mis 36 años confirmó mi embarazo.

Es decir me definió como una primeriza pasada de años.

Vieja, pues.

Sin embargo hoy día vemos mujeres a los 45 años con embarazos y partos saludables.

Por esa etiqueta me dijo que era necesario hacerme un examen llamado amniocentesis, a fin de diagnosticar trastornos genéticos y defectos congénitos.

No recuerdo palabra a palabra lo que me dijo, pero fue algo así como que “hacerme ese examen me permitiría tomar la decisión de si quería abortar, en caso de no estar dispuesta a ser su mamá en esas circunstancias”.

Recuerdo que ante ello, perpleja, lo que me pregunté fue cómo se hacía entonces para decidir ante circunstancias que no pudieran preverse con un examen durante el embarazo.

¿Se podía acaso pronosticar un trastorno de personalidad paranoide, esquizoide, obsesivo compulsivo, bipolar o narcisista?

¿O la neurodiversidad y su amplia gama de condiciones y características neurológicas, como el trastorno del espectro autista (TEA), el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la dislexia, el síndrome de Tourette y otros estados neurológicos?

No.

¿Entonces iba a tomar una decisión tan relevante que cambiaría el rumbo de mi vida y la de mi hijo, basada en unas pocas posibilidades aunque igualmente había mucho no preferido que podía ocurrir?

Aún con información sobre lo que podría suceder, lo que definitivamente era imposible saber con antelación era cómo me sentiría y respondería ante ello en caso que sucediera.

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Lo que sí sabía era que «Amar no es suficiente»

Ese no solo es el nombre de esta newsletter y de mi Guía Gratuita de Descubrimiento, sino que ha sido y es un potente hilo conductor en mi vida.

Lo aprendí en mi infancia. Durante mi hijez.

Yo sabía que mi papá me amaba, pero eso no fue suficiente para que él no fuera la fuente de muchos de mis traumas y sufrimiento.

Así que, embarazada, tenía claro que amar a mi hijo tampoco iba a ser suficiente para yo vivir en la práctica mi concepto parentalidad:

👁️ «Acompañar, Promover y Sostener que nuestros hijos vivan desde su verdad y no la nuestra»

alrededor de este concepto gira mi programa «Ser[Padres]Conscientes», que abre puertas a su edición #15 el próximo 14 de Septiembre

La inevitabilidad de la incertidumbre

El resultado de mi amniocentesis indicó que no había ningún trastorno genético y no viví esa realidad.

Así que no sé a ciencia cierta qué habría hecho de enfrentarme a ese escenario.

Solo recuerdo que desde antes de recibir el resultado yo ya estaba conectada a la inevitabilidad de la incertidumbre. A lo limitado de mi entendimiento. A la naturaleza cambiante de la vida. Al desafío de aceptar la imposibilidad de conocer todas las respuestas.

Y aunque entonces no lo definía así, sabía que cualquier circunstancia serviría de contexto para mi evolución.

Me era evidente lo absurdo de pretender anticiparme y, más aún, evitar las circunstancias indeseadas en mi vida.

Así que mi foco entonces estuvo donde procuro mantenerlo hoy día:

Promover mi propia evolución y, desde allí, servir a mi hijo tal como él se va presentando.

Solo puedo anticiparme… a mí misma

En 21 años de maternidad, incluyendo el embarazo, confirmo que son muchas las madres que he sido.

Y más aún los hijos que he tenido a través de la vida de mi único hijo.

A lo largo de este viaje me he encontrado con múltiples retos imposibles de predecir.

Lo que he sembrado no siempre ha germinado de la manera lineal y lógica que mi mente proyectaba.

En las historias humanas 2 + 2 no siempre son 4.

Hay semillas que parecen de mango y resultan ser durazno.

La insistencia de control para lograr la felicidad de nuestros hijos, en la mayoría de los casos, son secretas trampas egocéntricas que buscan el premio a “ser los mejores padres y madres”.

A menudo buscando diferenciarnos de nuestros progenitores.

Con frecuencia buscando superarles.

Y en esa búsqueda… enceguecemos.

-

Lo que más me ha servido para a veces no caer y otras para salir de la arena movediza que es la terquedad ilusa de forzar la felicidad de nuestros hijos, fue y sigue siendo:

Anticiparme a mí misma.

Y este es mi punto de enfoque para ti en esta edición de «Amar No Es Suficiente»: anticiparte a ti mism@.

Yo sabía que no podía adivinar quién iba a ser mi hijo… cuál sería su estilo de personalidad… qué tipo de particularidades desarrollaría… cómo pensaría… qué historias viviríamos juntos.

No había forma de prepararme de antemano para los desafíos que él me presentaría y los botones que activaría en mí.

Pero sí podía adelantarme a mis singularidades. Mis cualidades. Mis deficiencias. Mis historias. Mi sistema operativo.

Ya oigo a más de una persona preguntar “Ajá pero y ¿cómo se hace eso?”.

Te respondo de la única forma honesta posible, aunque sé que quizá preferirías algo más “paso 1, paso 2, paso 3”.

Pero fórmulas es algo que no te tengo, así que te doy estos hilos para halar:

  • Conociéndote. Tanto como puedas. En gerundio.

  • Descubriendo de qué “patas cojeas”. Y fortaleciéndolas. También en gerundio.

  • Educándote e informándote de temas no tradicionales desde perspectivas integrativas y profundas como el trauma; los procesos evolutivos del ego; las dinámicas relacionales; el contexto espiritual de la parentalidad y más.

  • Atendiendo tu equipaje emocional. Ese que empacaste durante tu infancia. Adivinaste sí, también en gerundio.

  • Practicando pulir tus reacciones y respuestas más comunes hasta hacerlas más sanas y conscientes en lugar de automáticas y ciegas.

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No se acaba hasta que se termina

Somos hijos toda la vida.

Aún cuando nuestros padres se hayan ido.

Y si tenemos hijos, también lo seremos más allá de la longitud y calidad de la relación con ellos.

Una de mis frases más repetidas es: «No hay escape. Lo que hay es camino».

Y ser madre me lo confirma cada día.

Recientemente y después de dos años y medio de separación, mi hijo y yo hemos vuelto a convivir juntos desde hace unos meses.

Y te puedo decir que esto de anticiparme a mí misma no concluye con la madurez e inicio de la adultez de mi hijo.

Es más, me está tocando mirarme aún más de cerca para anticiparme más pronto 😳 y de formas más estratégicas.

-

Buzón de sugerencias

Si leíste hasta aquí, ya sabes que «Amar No Es Suficiente» no es una newsletter común para echarte cuentos o quejarnos junt@s de lo difícil y hermoso que es criar.

Mi objetivo es apoyarte a conectar más a tu Sabiduría, y fortalecer tu criterio y habilidades parentales a través de prácticas (como anticiparte más a ti), y ejercicios de reflexión y pensamiento.

Si tienes ideas de temas que quieres que elabore cada otro jueves, escríbeme un correo a info@elpoderdeser.com con el título SPC BUZÓN DE SUGERENCIAS.

Por favor describe tu inquietud lo más claramente posible.

Iré tomando nota de todos los temas que propongan y, pronto en la Comunidad SPC vendrán Encuentros de Preguntas y Respuestas, Conversatorios y Videos para seguir profundizando.

¿Ya viste el nuevo nido virtual de SPC?

¡Aquí lo tienes!

-

Con amor y desde el amor, te envío abrazos muchos,

Evelyn

Primigesta añosa.

Así me etiquetó la ginecóloga cuando a mis 36 años confirmó mi embarazo.

Es decir me definió como una primeriza pasada de años.

Vieja, pues.

Sin embargo hoy día vemos mujeres a los 45 años con embarazos y partos saludables.

Por esa etiqueta me dijo que era necesario hacerme un examen llamado amniocentesis, a fin de diagnosticar trastornos genéticos y defectos congénitos.

No recuerdo palabra a palabra lo que me dijo, pero fue algo así como que “hacerme ese examen me permitiría tomar la decisión de si quería abortar, en caso de no estar dispuesta a ser su mamá en esas circunstancias”.

Recuerdo que ante ello, perpleja, lo que me pregunté fue cómo se hacía entonces para decidir ante circunstancias que no pudieran preverse con un examen durante el embarazo.

¿Se podía acaso pronosticar un trastorno de personalidad paranoide, esquizoide, obsesivo compulsivo, bipolar o narcisista?

¿O la neurodiversidad y su amplia gama de condiciones y características neurológicas, como el trastorno del espectro autista (TEA), el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la dislexia, el síndrome de Tourette y otros estados neurológicos?

No.

¿Entonces iba a tomar una decisión tan relevante que cambiaría el rumbo de mi vida y la de mi hijo, basada en unas pocas posibilidades aunque igualmente había mucho no preferido que podía ocurrir?

Aún con información sobre lo que podría suceder, lo que definitivamente era imposible saber con antelación era cómo me sentiría y respondería ante ello en caso que sucediera.

-

Lo que sí sabía era que «Amar no es suficiente»

Ese no solo es el nombre de esta newsletter y de mi Guía Gratuita de Descubrimiento, sino que ha sido y es un potente hilo conductor en mi vida.

Lo aprendí en mi infancia. Durante mi hijez.

Yo sabía que mi papá me amaba, pero eso no fue suficiente para que él no fuera la fuente de muchos de mis traumas y sufrimiento.

Así que, embarazada, tenía claro que amar a mi hijo tampoco iba a ser suficiente para yo vivir en la práctica mi concepto parentalidad:

👁️ «Acompañar, Promover y Sostener que nuestros hijos vivan desde su verdad y no la nuestra»

alrededor de este concepto gira mi programa «Ser[Padres]Conscientes», que abre puertas a su edición #15 el próximo 14 de Septiembre

La inevitabilidad de la incertidumbre

El resultado de mi amniocentesis indicó que no había ningún trastorno genético y no viví esa realidad.

Así que no sé a ciencia cierta qué habría hecho de enfrentarme a ese escenario.

Solo recuerdo que desde antes de recibir el resultado yo ya estaba conectada a la inevitabilidad de la incertidumbre. A lo limitado de mi entendimiento. A la naturaleza cambiante de la vida. Al desafío de aceptar la imposibilidad de conocer todas las respuestas.

Y aunque entonces no lo definía así, sabía que cualquier circunstancia serviría de contexto para mi evolución.

Me era evidente lo absurdo de pretender anticiparme y, más aún, evitar las circunstancias indeseadas en mi vida.

Así que mi foco entonces estuvo donde procuro mantenerlo hoy día:

Promover mi propia evolución y, desde allí, servir a mi hijo tal como él se va presentando.

Solo puedo anticiparme… a mí misma

En 21 años de maternidad, incluyendo el embarazo, confirmo que son muchas las madres que he sido.

Y más aún los hijos que he tenido a través de la vida de mi único hijo.

A lo largo de este viaje me he encontrado con múltiples retos imposibles de predecir.

Lo que he sembrado no siempre ha germinado de la manera lineal y lógica que mi mente proyectaba.

En las historias humanas 2 + 2 no siempre son 4.

Hay semillas que parecen de mango y resultan ser durazno.

La insistencia de control para lograr la felicidad de nuestros hijos, en la mayoría de los casos, son secretas trampas egocéntricas que buscan el premio a “ser los mejores padres y madres”.

A menudo buscando diferenciarnos de nuestros progenitores.

Con frecuencia buscando superarles.

Y en esa búsqueda… enceguecemos.

-

Lo que más me ha servido para a veces no caer y otras para salir de la arena movediza que es la terquedad ilusa de forzar la felicidad de nuestros hijos, fue y sigue siendo:

Anticiparme a mí misma.

Y este es mi punto de enfoque para ti en esta edición de «Amar No Es Suficiente»: anticiparte a ti mism@.

Yo sabía que no podía adivinar quién iba a ser mi hijo… cuál sería su estilo de personalidad… qué tipo de particularidades desarrollaría… cómo pensaría… qué historias viviríamos juntos.

No había forma de prepararme de antemano para los desafíos que él me presentaría y los botones que activaría en mí.

Pero sí podía adelantarme a mis singularidades. Mis cualidades. Mis deficiencias. Mis historias. Mi sistema operativo.

Ya oigo a más de una persona preguntar “Ajá pero y ¿cómo se hace eso?”.

Te respondo de la única forma honesta posible, aunque sé que quizá preferirías algo más “paso 1, paso 2, paso 3”.

Pero fórmulas es algo que no te tengo, así que te doy estos hilos para halar:

  • Conociéndote. Tanto como puedas. En gerundio.

  • Descubriendo de qué “patas cojeas”. Y fortaleciéndolas. También en gerundio.

  • Educándote e informándote de temas no tradicionales desde perspectivas integrativas y profundas como el trauma; los procesos evolutivos del ego; las dinámicas relacionales; el contexto espiritual de la parentalidad y más.

  • Atendiendo tu equipaje emocional. Ese que empacaste durante tu infancia. Adivinaste sí, también en gerundio.

  • Practicando pulir tus reacciones y respuestas más comunes hasta hacerlas más sanas y conscientes en lugar de automáticas y ciegas.

-

No se acaba hasta que se termina

Somos hijos toda la vida.

Aún cuando nuestros padres se hayan ido.

Y si tenemos hijos, también lo seremos más allá de la longitud y calidad de la relación con ellos.

Una de mis frases más repetidas es: «No hay escape. Lo que hay es camino».

Y ser madre me lo confirma cada día.

Recientemente y después de dos años y medio de separación, mi hijo y yo hemos vuelto a convivir juntos desde hace unos meses.

Y te puedo decir que esto de anticiparme a mí misma no concluye con la madurez e inicio de la adultez de mi hijo.

Es más, me está tocando mirarme aún más de cerca para anticiparme más pronto 😳 y de formas más estratégicas.

-

Buzón de sugerencias

Si leíste hasta aquí, ya sabes que «Amar No Es Suficiente» no es una newsletter común para echarte cuentos o quejarnos junt@s de lo difícil y hermoso que es criar.

Mi objetivo es apoyarte a conectar más a tu Sabiduría, y fortalecer tu criterio y habilidades parentales a través de prácticas (como anticiparte más a ti), y ejercicios de reflexión y pensamiento.

Si tienes ideas de temas que quieres que elabore cada otro jueves, escríbeme un correo a info@elpoderdeser.com con el título SPC BUZÓN DE SUGERENCIAS.

Por favor describe tu inquietud lo más claramente posible.

Iré tomando nota de todos los temas que propongan y, pronto en la Comunidad SPC vendrán Encuentros de Preguntas y Respuestas, Conversatorios y Videos para seguir profundizando.

¿Ya viste el nuevo nido virtual de SPC?

¡Aquí lo tienes!

-

Con amor y desde el amor, te envío abrazos muchos,

Evelyn

Primigesta añosa.

Así me etiquetó la ginecóloga cuando a mis 36 años confirmó mi embarazo.

Es decir me definió como una primeriza pasada de años.

Vieja, pues.

Sin embargo hoy día vemos mujeres a los 45 años con embarazos y partos saludables.

Por esa etiqueta me dijo que era necesario hacerme un examen llamado amniocentesis, a fin de diagnosticar trastornos genéticos y defectos congénitos.

No recuerdo palabra a palabra lo que me dijo, pero fue algo así como que “hacerme ese examen me permitiría tomar la decisión de si quería abortar, en caso de no estar dispuesta a ser su mamá en esas circunstancias”.

Recuerdo que ante ello, perpleja, lo que me pregunté fue cómo se hacía entonces para decidir ante circunstancias que no pudieran preverse con un examen durante el embarazo.

¿Se podía acaso pronosticar un trastorno de personalidad paranoide, esquizoide, obsesivo compulsivo, bipolar o narcisista?

¿O la neurodiversidad y su amplia gama de condiciones y características neurológicas, como el trastorno del espectro autista (TEA), el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la dislexia, el síndrome de Tourette y otros estados neurológicos?

No.

¿Entonces iba a tomar una decisión tan relevante que cambiaría el rumbo de mi vida y la de mi hijo, basada en unas pocas posibilidades aunque igualmente había mucho no preferido que podía ocurrir?

Aún con información sobre lo que podría suceder, lo que definitivamente era imposible saber con antelación era cómo me sentiría y respondería ante ello en caso que sucediera.

-

Lo que sí sabía era que «Amar no es suficiente»

Ese no solo es el nombre de esta newsletter y de mi Guía Gratuita de Descubrimiento, sino que ha sido y es un potente hilo conductor en mi vida.

Lo aprendí en mi infancia. Durante mi hijez.

Yo sabía que mi papá me amaba, pero eso no fue suficiente para que él no fuera la fuente de muchos de mis traumas y sufrimiento.

Así que, embarazada, tenía claro que amar a mi hijo tampoco iba a ser suficiente para yo vivir en la práctica mi concepto parentalidad:

👁️ «Acompañar, Promover y Sostener que nuestros hijos vivan desde su verdad y no la nuestra»

alrededor de este concepto gira mi programa «Ser[Padres]Conscientes», que abre puertas a su edición #15 el próximo 14 de Septiembre

La inevitabilidad de la incertidumbre

El resultado de mi amniocentesis indicó que no había ningún trastorno genético y no viví esa realidad.

Así que no sé a ciencia cierta qué habría hecho de enfrentarme a ese escenario.

Solo recuerdo que desde antes de recibir el resultado yo ya estaba conectada a la inevitabilidad de la incertidumbre. A lo limitado de mi entendimiento. A la naturaleza cambiante de la vida. Al desafío de aceptar la imposibilidad de conocer todas las respuestas.

Y aunque entonces no lo definía así, sabía que cualquier circunstancia serviría de contexto para mi evolución.

Me era evidente lo absurdo de pretender anticiparme y, más aún, evitar las circunstancias indeseadas en mi vida.

Así que mi foco entonces estuvo donde procuro mantenerlo hoy día:

Promover mi propia evolución y, desde allí, servir a mi hijo tal como él se va presentando.

Solo puedo anticiparme… a mí misma

En 21 años de maternidad, incluyendo el embarazo, confirmo que son muchas las madres que he sido.

Y más aún los hijos que he tenido a través de la vida de mi único hijo.

A lo largo de este viaje me he encontrado con múltiples retos imposibles de predecir.

Lo que he sembrado no siempre ha germinado de la manera lineal y lógica que mi mente proyectaba.

En las historias humanas 2 + 2 no siempre son 4.

Hay semillas que parecen de mango y resultan ser durazno.

La insistencia de control para lograr la felicidad de nuestros hijos, en la mayoría de los casos, son secretas trampas egocéntricas que buscan el premio a “ser los mejores padres y madres”.

A menudo buscando diferenciarnos de nuestros progenitores.

Con frecuencia buscando superarles.

Y en esa búsqueda… enceguecemos.

-

Lo que más me ha servido para a veces no caer y otras para salir de la arena movediza que es la terquedad ilusa de forzar la felicidad de nuestros hijos, fue y sigue siendo:

Anticiparme a mí misma.

Y este es mi punto de enfoque para ti en esta edición de «Amar No Es Suficiente»: anticiparte a ti mism@.

Yo sabía que no podía adivinar quién iba a ser mi hijo… cuál sería su estilo de personalidad… qué tipo de particularidades desarrollaría… cómo pensaría… qué historias viviríamos juntos.

No había forma de prepararme de antemano para los desafíos que él me presentaría y los botones que activaría en mí.

Pero sí podía adelantarme a mis singularidades. Mis cualidades. Mis deficiencias. Mis historias. Mi sistema operativo.

Ya oigo a más de una persona preguntar “Ajá pero y ¿cómo se hace eso?”.

Te respondo de la única forma honesta posible, aunque sé que quizá preferirías algo más “paso 1, paso 2, paso 3”.

Pero fórmulas es algo que no te tengo, así que te doy estos hilos para halar:

  • Conociéndote. Tanto como puedas. En gerundio.

  • Descubriendo de qué “patas cojeas”. Y fortaleciéndolas. También en gerundio.

  • Educándote e informándote de temas no tradicionales desde perspectivas integrativas y profundas como el trauma; los procesos evolutivos del ego; las dinámicas relacionales; el contexto espiritual de la parentalidad y más.

  • Atendiendo tu equipaje emocional. Ese que empacaste durante tu infancia. Adivinaste sí, también en gerundio.

  • Practicando pulir tus reacciones y respuestas más comunes hasta hacerlas más sanas y conscientes en lugar de automáticas y ciegas.

-

No se acaba hasta que se termina

Somos hijos toda la vida.

Aún cuando nuestros padres se hayan ido.

Y si tenemos hijos, también lo seremos más allá de la longitud y calidad de la relación con ellos.

Una de mis frases más repetidas es: «No hay escape. Lo que hay es camino».

Y ser madre me lo confirma cada día.

Recientemente y después de dos años y medio de separación, mi hijo y yo hemos vuelto a convivir juntos desde hace unos meses.

Y te puedo decir que esto de anticiparme a mí misma no concluye con la madurez e inicio de la adultez de mi hijo.

Es más, me está tocando mirarme aún más de cerca para anticiparme más pronto 😳 y de formas más estratégicas.

-

Buzón de sugerencias

Si leíste hasta aquí, ya sabes que «Amar No Es Suficiente» no es una newsletter común para echarte cuentos o quejarnos junt@s de lo difícil y hermoso que es criar.

Mi objetivo es apoyarte a conectar más a tu Sabiduría, y fortalecer tu criterio y habilidades parentales a través de prácticas (como anticiparte más a ti), y ejercicios de reflexión y pensamiento.

Si tienes ideas de temas que quieres que elabore cada otro jueves, escríbeme un correo a info@elpoderdeser.com con el título SPC BUZÓN DE SUGERENCIAS.

Por favor describe tu inquietud lo más claramente posible.

Iré tomando nota de todos los temas que propongan y, pronto en la Comunidad SPC vendrán Encuentros de Preguntas y Respuestas, Conversatorios y Videos para seguir profundizando.

¿Ya viste el nuevo nido virtual de SPC?

¡Aquí lo tienes!

-

Con amor y desde el amor, te envío abrazos muchos,

Evelyn

Cada otro jueves, nuevas reflexiones sobre hijez y parentalidad consciente para seguir conectando a tu sabiduría.

Cada otro jueves, nuevas reflexiones sobre hijez y parentalidad consciente para seguir conectando a tu sabiduría.

Cada otro jueves, nuevas reflexiones sobre hijez y parentalidad consciente para seguir conectando a tu sabiduría.

Cada otro jueves, nuevas reflexiones sobre hijez y parentalidad consciente para seguir conectando a tu sabiduría.