Young couple with babySi has leído la la sección “Qué y Quién” de este blog, quizá recuerdes que comento allí que fui ”drama queen” (reina del drama) durante algunos años de mi vida.

Si quieres leer parte de mi historia al terminar de leer este artículo, puedes hacer click aquí.

Realmente no lo sabía. Es decir, no estaba consciente que estaba viviendo en drama. Pero en retrospectiva, me queda clarísimo que así era.

Lo que reflejaba mi vida, era eso: drama.

Podríamos ponernos a definir qué es ”drama” y tal, pero en líneas generales, cada quien tiene sus propios significados y más o menos todos significan algo similar.

En mi corta vida como ”#mamábloguera” no deja de asombrarme la cantidad de drama que circunda el tema de, particularmente, la maternidad —un poco más que en la paternidad.

Y este artículo no busca emitir juicios de valor sobre ese punto —al fin y al cabo “Cada quien es cada cual y baja las escaleras como quiere”, como dice Joan Manuel Serrat.

Lo que busco es ofrecer una mirada que —quizá y sólo quizá— dispare procesos que despierten y liberen a quienes se encuentren operando desde el drama y sientan ganas de Ser y hacer distinto…

Sin duda ser padres es una aventura intensa y que demanda de nosotros una considerable inversión de tiempo y energía. Especialmente si además queremos ser Padres Conscientes (de hecho, esto último requiere MÁS tiempo y energía).

Hay muchas noches sin dormir, muchas comidas que nos “saltamos”, muchas citas amorosas que dejamos de tener, muchas películas que dejamos de ver, muchos sueños que ponemos en pausa mientras es el momento apropiado y, en fin… seguro captas la idea y tienes muchos cuentos para contar.

El asunto y aquí mi punto, está en… cómo decidimos vivir esas etapas.

Porque ES una decisión.

Siempre digo, y especialmente queda reflejado en el Manifiesto de SerPadresConscientes “Amar a Nuestros Hijos No es Suficiente”, que:

El mayor reto que traen los hijos es que son un espejo que nos muestra quiénes somos.

Ser padres destaca y evidencia nuestra personalidad y energía predominante

Si tenemos tendencia a ser controladores, temerosos, desconfiados o a operar desde la energía de la victimización y el drama, eso se verá amplificado en nuestro rol de padres y la interacción con nuestros hijos nos lo mostrará como el reflejo de un espejo.

Así mismo, quienes son pacíficos, serenos, livianos, bromistas, etc. también ven exacerbadas esas cualidades.

En mi caso —entre otros— el drama fue un tema que exploré durante muchos años de mi vida. Y que se vio resaltado en mi manera de ejercer y experimentar la maternidad los primeros años.

Por ejemplo:

  • Mi primera noche con mi hijo en casa, fue una película de horror. Mi hijo no paró de llorar ni un minuto. Me sentía inadecuada a la enésima potencia y ese sentimiento me acompañó durante algún tiempo. Pero la verdad… yo ya lo traía “de antes” y mi bebé lo hacía más evidente.

  • Tuve una severa mastitis (severa como en s-e-v-e-r-a y mi doctora me decía que lo mejor era secarme la leche o corría el riesgo de perder el pezón, que est… en fin, para qué seguir. Era severa pues). Con mucho esfuerzo y a pesar de mi Doctora y el dolor, logré amamantar en exclusiva por 9 meses y a demanda durante sus primeros 13 meses, con lo cual, mi personalidad tenaz y decidida, también se mostraba.

  • A raíz de la mastitis y como no quería bajo ningún concepto darle tetero/biberón, me extraía la leche y se la daba con un gotero especial. El sistema no duró dos días. Me sentía horrible como madre y preferí ”sufrir el dolor que ¡darle mi leche a gotero! Más drama.

  • Mi hijo no durmió más de 3 horas continuas en sus primeros 13 larguísimos meses de vida. Por supuesto, yo lucía como un zombie porque además…

  • No aceptaba ayuda de ningún tipo. Otro reflejo de la personalidad dramática de aquella versión de mi.

  • Pasaron dos (2) años antes de yo ir a un cine o una fiesta (dejé de ir a varias bodas, graduaciones y festejos familiares) porque yo no quería incomodar a mi bebé. Más drama.

Cuentos tengo a montones. Pero esto te da una idea de que para drama… YO.

Hoy por hoy hago este relato y me río un montón. Es como contar la historia de una amiga obsesivo-compulsiva pero que de todas todas ¡no soy yo! :-)

Mi proceso de expansión de consciencia —desde la dimensión espiritual en la que vivo el juego humano— me ofrecía la oportunidad de verME y trascender las creencias hipnóticas que en apariencia “dificultaban” mi vida pero que, realmente, me estaban ayudando a conocer más de mi.

En fin… todo un tema fascinante este de descubrir más de quién Realmente Somos más allá de quien aprendimos a ser… ;-)

Afortunadamente en mi época no existía Twitter

¿Por qué lo digo?

Porque es un perfecto canal para compartir, reforzar y anclar el drama, al escribir cada angustia, cada noche sin dormir, cada frustración, cada perfecto momento que refleja lo “difícil” que es ser padres… para quien así lo vive, claro.

Y en mi época de drama queen quizá lo hubiera utilizado para seguir dándole a los tambores de la victimización disfrazada :-P

Por supuesto, Twitter también es un gran escenario para liberarnos de viejos paradigmas y conocer nuevas maneras de vivir, al intercambiar, preguntar, conocer otras experiencias más empoderadoras, a las que de otra manera, quizá nunca hubiéramos conocido.

En mi cuenta de Twitter @padrescons para SerPadresConscientes hago con frecuencia el valioso ejercicio de ver y callar.

Participo claro. Ofrezco mi mirada casi a diario. Mi experiencia directa como mamá y #coachparapadres.

Suelo intercambiar con algunos padres que piden opinión y, ocasionalmente, lanzo alguna mirada no solicitada (lo admito), si me parece que puede ser de valor al disparar un intercambio que despierte a nuevas perspectivas.

Pero digo que callo, porque cuando observo la (gran) cantidad de madres, especialmente victimizándose ante lo que su rol de *ser mamá” representa… callo y hago el ejercicio de ver qué hay allí para mi.

A veces, lo que hay es la reflexión producto del contraste de cómo me manejo y cómo se manejan otras personas. Y en el contraste, expando mi consciencia.

Otras, hay una llamada a auto-explorarme.

Y otras más, hay la oportunidad de escribir artículos como éste.

Algunos de mis artículos y tweets surgen como efecto de los casos de mis clientes y de estímulos externos como los tweets, artículos de otros blogs, etc.

Estoy segura (bueno, casi) que no lo hacen deliberadamente, pero entre chiste y chiste, pareciera que ser mamá implica necesariamente…

  • sufrir

  • abandonarnos

  • dejar de cuidarnos

  • ser la última en la película

  • conformarnos con las sobras (materiales o emocionales)

Mi invitación, si eres una de esas mamás sufridas —aunque tengas actitud de “Yo me la vacilo y no me importa sufrir por mis hijos”… — es que no te sientas ofendida con esta mirada y explores si quizá —sólo quizá, tal vez, puede ser— tengas la oportunidad de verTE en esta descripción y… ¡liberarte!

Desde mi propia experiencia directa, en la que pasé de reina del drama a vivir en Felicidad Radical (un concepto profundo y espiritual que comparto junto a mi esposo Leo, desde nuestra marca @elpoderdeser en Twitter y nuestro blog ElPoderDeSer.com), te digo que es posible, vivir la maternidad —y ser padres, en general— sin la carga extra que agota y frustra.

El lenguaje crea experiencias de realidades

Las palabras y conceptos que usamos, no “crean” la realidad que experimentamos, pero sí la experiencia de esa realidad.

Cuando utilizamos un adjetivo, impregnamos la experiencia, circunstancia o persona, de los significados que le damos a esa palabra.

Si asociamos ser padres con sacrificio, estaremos sumándole un peso que, en realidad, es una historia (un cuento que sólo existe en nuestra mente).

Desde mi perspectiva espiritual, no existe tal cosa como el sacrificio. Esa es una historia que nos contamos. Una etiqueta. Una idea que… no existe. Hasta que la inventamos.

En la maternidad/paternidad hay pasión, hay entrega, hay amor, hay retos, hay aventura, hay… decisiones.

¿Cuáles son los peligros colaterales de ser padres sacrificados?

Uno importantísimo…

  • Que nuestros hijos crezcan sintiéndose responsables de nuestro agotamiento, de nuestras frustraciones, de nuestros sueños en pausa, de nuestras noches sin dormir, de nuestro auto-descuido, de nuestras insatisfacciones y, en algunos casos, de nuestra infelicidad.

Siempre digo que…

Estamos desnudos ante nuestros hijos…

Porque nuestros hijos captan nuestra energía, no siempre escuchan, entienden o les importa un bledo nuestras palabras.

Y en la energía del sacrificio y la víctima… hay un victimario. Y ese victimario, nos guste o no, nos demos cuenta o no… están siendo ellos: nuestros hijos.

De alguna manera, el mensaje subliminal es que ”Como tú existes hijo, yo no puedo hacer x, y o z, tengo más responsabilidades, menos tiempo para mi y me siento extenuado, frustrada, infeliz, etc”.

Otro peligro colateral es…

  • ¡Nuestra insatisfacción!

Hay una diferencia considerable entre entregar algo desde el amor o hacerlo desde el no tengo más remedio, si no lo hago yo, nadie lo hará, soy su mamá y debo hacerlo.

Si no nos adueñamos de nuestra entrega con liviandad, auto-amor, serenidad y, por sobre todo, alineados a nuestra Verdad, desde lo que resuena plenamente con nosotros… estaremos presos del deber ser.

¡Claro que hubo, hay y habrá cansancio cuando somos padres!

¡Claro que hubo, hay y habrán cambios de planes!

¡Claro que la mejor fruta se la dejaremos siempre a nuestros hijos antes que comérnosla nosotros! ;-)

E insisto… es posible hacerlo en Felicidad Radical, sin ser víctimas (expresas o de ladito).

¿Qué necesitas para salir del modo-sacrificio?

  • Darte cuenta desde qué energía estás operando. Pero en serio… de verdad-verdad. Necesitarás ser drásticamente sincero/a contigo mismo/a:

Prueba hacer el ejercicio de escucharte deliberadamente y detectar:

¿Qué palabras estás utilizando? ¿Qué ejemplos das? ¿De qué temas conversas con amigos? ¿Son tus amigas y amigos igual que tú en términos de quejas sobre lo sacrificado que es ser padres?

  • Explorar las creencias que disparan tu necesidad de significancia, reconocimiento o fortalecimiento de tu rol.

¿Cuáles son las heridas que se te disparan? ¿Tienes facturas pendientes con tus padres*?

  • Trabajar conscientemente en la expansión de tu consciencia para trascender las creencias que te están frenando.

¿Qué puedes ver de TI? ¿Qué significa para ti la vida, la felicidad, la paternidad o maternidad?

  • Conectar con la gratitud, el aprecio y la satisfacción.

  • Crear los momentos para vivir el bienestar: Pedir y aceptar ayuda. Consentirte. Cuidarte. Desde la energía del merecimiento auténtico, no como compensación por los sacrificios vividos.

De corazón a corazón, espero que estas palabras despierten un proceso de transformación, si resuenas con ellas.

Sin auto juicio. Sin culpabilización. Sin auto-crítica.

En libertad. En honra al hermoso, valioso y mágico papel que como mamá o papá estás viviendo.

En disfrute, en liviandad, en alegría y en… Felicidad Radical ;-)

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