Spiritual CircleUna de las preguntas más frecuentes que me hacen amigos y clientes de coaching para padres que me conocen como apasionada de la expansión de consciencia es…

“¿Cómo le enseño de espiritualidad a mis hijos?”

Y mi respuesta usualmente les deja con cara de “¿Uh?”:

Siempre les digo: “No hace falta que les ”enseñes”

¿Por qué?

Porque los niños ya lo saben.

Porque es lo que son y lo que somos.

Somos Seres espirituales que estamos teniendo una experiencia física.

Y los niños, lo tienen clarísimo. Sólo que como no lo procesan intelectualmente, nosotros creemos que ellos no lo comprenden.

Entonces ¿qué hacemos si nos sentimos llamados a compartir de temas espirituales con nuestros hijos? ¿Nada?

¿Qué hacemos si sentimos que no es el “hacer” sino el “Ser” lo que realmente mueve al mundo, y deseamos ese sentir también para nuestro hijos?

¿Qué hacemos si nos sentimos inspirados a ser factor de cambio colectivo a través de nuestros hijos?

Pues hoy comparto aquí 2 ideas aunque primero es importante hacer una…

Aclaratoria: Cuando hablo de espiritualidad, no hablo de religión, y al final de este artículo establezco algunas diferencias de base entre ambos conceptos.

Aquí tienes estos 2 apuntadores que pueden apoyarte:

1. Adueñarnos de nuestra visión y filosofía espiritual

Esto es lo primero y principal. Es determinante.

Porque, lo sepamos o no, siempre estamos transmitiendo una señal. A través lo que hacemos y lo que dejamos de hacer…

… y a través de la frecuencia vibracional en la que nos encontramos, porque esa señal está en una frecuencia particular acorde y en perfecto reflejo de nuestro estado de ser y nuestras creencias.

Sea cual sea nuestra filosofía espiritual consciente, nuestra visión de la existencia, de nuestro propósito como humanos… estamos emitiendo ininterrumpidamente esa señal sub-consciente ante nuestros hijos.

Y fíjate que hablo de proyectarla ante nuestros hijos porque en realidad eso es lo que hacemos.

Proyectamos una señal que ellos captan, absorben, traducen y posteriormente forma parte de su propio sistema de creencias y de su estado de ser, al sumarla a su propia esencia.

De allí que enseñar, hablar de espiritualidad si no se está alineado, emite una señal disonante que es percibida por quienes nos rodean.

Así que al hacernos conscientes, al explorarnos y adueñarnos de ella, podremos transmitirla más limpia y claramente.

¿Cómo adueñarnos?

Explorándonos, observándonos.

Básicamente, no podemos dar aquello que no tenemos. Y aunque tenemos, sin duda, una dimensión espiritual (dentro de la que sucede la dimensión humana), si no tenemos consciencia de ella, no podremos darla conscientemente tampoco.

Algunas herramientas que te ofrezco para explorarte son:

  • Mi Manifiesto de Padres Conscientes

  • El blog que comparto con mi mejoramigo-esposo-socio-compañerodeaventuras, ElPoderDeSer.com a través del cual compartimos miradas profundas de lo que llamamos Expansión de Consciencia y que te permitirán ver más allá de lo aparente.

  • Nuestro Podcast- Show en iTunes en el que puedes descargar nuestros audios a tu reproductor mp3 para expandir tu mirada espiritual

2. Aprovechar cada momento para conectar a nuestros hijos con su dimensión espiritual

Parto de la certeza de que nuestros hijos, como nosotros, ya Somos Seres espirituales.

Y aunque nunca podemos estar desconectados de ella (así como nuestro estómago o hígado no está desconectado de nuestro cuerpo aunque no estemos siempre conscientes de ellos), sí podemos crear la ilusión de estarlo.

Como PadresConscientes podemos apoyar a nuestros hijos (al tiempo que lo hacemos nosotros) a re-conectar con la consciencia de Ser esos Seres espirituales.

¿Cómo?

Aprovechando la cotidianidad.

Estimulando su pasión. No condicionando nuestra aprobación a que sigan nuestros deseos, sino su entusiasmo genuino y auténtico.

Respetando las diferencias de preferencias. Desde en el sabor del helado, hasta las sexuales, pasando por “Está bien si a ti te gusta el fútbol y a tu hermana le gusta más el tenis”.

Explorando la naturaleza mientras hablamos de su grandeza, de cómo de una pequeña semilla surge la vida… o al comprar fruta en el mercado, compartir sobre el valor de los granjeros que las siembran y cómo todos tenemos valor en el colectivo.

Recordándoles que nuestro amor no está condicionado a lo que ellos hagan. Que podemos no aprobar su comportamiento y aún así, eso no amenaza nuestro amor por ellos.

Explorando juntos videos y películas que exalten la creatividad, la bondad, el bienestar, la diversión y el amor, y conversando sobre la variedad de formas en que esos seres espirituales que Realmente Somos, buscan expresarse.

Respetando sus inclinaciones naturales sin imponer nuestras creencias de lo que “será mejor para su futuro”.

Leyendo juntos materiales que inspiren a la exploración, la imaginación, a todo lo invisible…

Invitarles a seguir su intuición, a confiar en la vida, dándoles el espacio para explorar, decidir, intentarlo y volar…

En una próxima entrega compartiré algunos recursos puntuales tipo videos y libros que pueden servirte de referencia.

Por ahora… creo que hay material para jugar :-)

Sobre las diferencias que observo entre la espiritualidad y la religión.

Conozco mucha gente religiosa que no es espiritual. Y ojo, también tengo amigos religiosos a quienes respeto muchísimo y con quienes tengo magníficas conversas sobre el tema.

Como has visto, en estas 2 ideas que comparto, no rechazo la religión ni creo que fundamentalmente los conceptos de religión y espiritualidad estén “peleados”.

¿Cuál es la diferencia de base que observo entre ambos?

El adoctrinamiento.

Los dogmas religiosos, por fundamente, enseñan sin dejar espacio al cuestionamiento.

Lo viví 14 años en un colegio de monjas, en el que me enseñaron a acatar sin preguntar, y en el que fui castigada muchas veces por atreverme a hacerlo.

Una definición de dogma que encontré en Wikipedia es:

Dogma: Un dogma es, una proposición que se asienta por firme y cierta y como principio innegable de una ciencia. Sin embargo, su sentido más común es el de una doctrina sostenida por una religión u otra organización de autoridad y que no admite réplica; es decir, es una creencia individual o colectiva no sujeta a prueba de veracidad, cuyo contenido puede ser religioso, filosófico, social, etc., impulsado por una utilidad práctica. La enseñanza de un dogmatismo o de doctrinas, principios o creencias de carácter dogmático se conoce como adoctrinamiento.

Así que si eres una persona religiosa… a practicar lo que tu religión predica. Y si no lo eres… tienes entonces la oportunidad de explorar y vivir tu filosofía espiritual.

Todos ganan ;-)

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P.D. Te recuerdo también mi cuenta de Twitter @padrescons que crece cada día, gracias a gente que resuena con la idea que antes de educar a nuestros hijos… necesitamos educarNOS nosotros como PadresConscientes.

Y, si resuenas con vivir tu maternidad o paternidad desde la expansión de consciencia, te invito también a seguir nuestra cuenta en Twitter de @elpoderdeser

Y finalmente… ¡me encantará leer tu comentario y responderlo! ¡Déjalo aquí abajo!